El cabello se despedaza entrelaza...
entre la oreja muerta y la lengua viva,
corre un manantial desde lo profundo
inundando el valle de la palma en copa,
el silencio se vuelve cómplice...
la geografía se estremece...
y la desvergüenza espera en pie
el final de una mano ajena.
Las luces poco a poco van menguando,
una naturaleza muerta corre rauda
como intentando mitigar el dolor,
mientras,
una vida mana
un instante mas allá de lo terreno.
Un viaje al infinito de tu piel
es el imaginario del deseo
buscaré aromas extraviados
dibujaré con el índice de mi diestra
removiendo las hojas de tu intimidad,
me sumiré en lo profundo de tu vientre
como aquella vez...
Y esperaré
quizás lluevas sobre la muerte
y subyugados por el sudor
seremos cómplices,
de este viaje a tu infinito.